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MI HISTORIA

Mi nombre es José V. Arias, aunque muchas personas me conocen como Empresario Misionero.

Desde muy pequeño me apasionaron los negocios. Mi primer emprendimiento comenzó a los 10 años con apenas 5 colones que tenía en el bolsillo. Con ese dinero compré un chicle en la pulpería (tienda) que estaba frente a mi escuela y luego lo vendí dentro de la escuela por el doble.

Con los 10 colones compré dos chicles. Luego vendí esos dos chicles y compré cuatro. Después ocho. Y así sucesivamente.

Sin darme cuenta, estaba aprendiendo una de las lecciones más importantes que me acompañaría toda la vida: la capacidad de multiplicar recursos mediante el trabajo, la disciplina y la reinversión.

Aquella pequeña experiencia me enseñó que no importa cuánto tenga una persona para comenzar. Lo importante es lo que hace con lo que tiene.

 

Años más tarde estudié Contabilidad y Análisis Financiero. Al salir del colegio decidí emprender en lugar de buscar un empleo tradicional y adquirí una franquicia personal en la industria del turismo. También inicié la carrera de Dirección de Empresas en la Universidad de Costa Rica. 

 

A una edad tan temprana como los 19 años, alcancé una meta que parecía imposible para muchos jóvenes: generar más de 100,000 dólares en ganacias durante un solo año. Aquella experiencia me permitió desarrollar habilidades en ventas, liderazgo, servicio al cliente y emprendimiento.

Con el tiempo llegué a ocupar el puesto número 16 en ventas entre más de 200,000 representantes independientes en Latinoamérica dentro de una reconocida compañía internacional de turismo. Mi equipo en Centroamérica y Colombia generó más de 3.5 millones de dólares en ventas.

Sin embargo, a pesar del éxito empresarial, y después de dos reveses financieros fuertes, sentí que Dios me estaba llamando a algo más grande que los negocios.

Me identifiqué con el joven rico en los evangelios, al que Jesús pidió dejar atrás aquello que más valoraba para dedicar su vida a un propósito mayor.

Abandoné el mundo empresarial para dedicarme al servicio misionero. Esa decisión me llevó a servir en Baja California, Colombia y Belice en diferentes escuelas misioneras en las que pude servir mientras aprendía.

Durante esos años aprendí medicina natural y participé en programas de salud donde personas, muchas de ellas provenientes de Estados Unidos, recibían apoyo para mejorar su calidad de vida mediante métodos naturales y cambios de estilo de vida. También fui testigo de cómo muchas personas lograban reducir o abandonar tratamientos costosos que habían afectado su salud física, emocional y económica.

Mientras servía como misionero en Colombia participé en una actividad sobre talentos y propósito de vida. Durante una conversación con dos directores misioneros les pregunté cuáles consideraban que eran mis principales talentos.

Ambos coincidieron en dos áreas: la comunicación y el talento empresarial.

 

Yo les respondí que sentía que Dios me había llamado a dejar el mundo empresarial para dedicarme exclusivamente a la obra misionera.

Uno de ellos me respondió algo que nunca olvidaré:

"Si Dios te dio dos talentos, te pedirá cuentas por los dos."

Aquella frase cambió para siempre mi manera de entender mi propósito.

 

Otro acontecimiento que marcó profundamente mi vida ocurrió aproximadamente tres meses después de llegar a Colombia. Debía salir temporalmente del país para renovar mi permiso de estadía y viajé hacia la frontera.

Allí observé a cientos de refugiados venezolanos abandonando su país. Vi familias enteras cargando sus pertenencias, abrazándose, llorando y despidiéndose de la tierra que amaban.

Aquella escena quedó grabada en mi memoria y despertó en mí una pregunta que cambiaría el rumbo de mi vida:

¿Cómo podríamos crear oportunidades para ayudar a personas que lo han perdido todo?

Esa experiencia fue una de las semillas que posteriormente daría origen a la visión de HIRE: Hogares Industriales para Refugiados.

Fue entonces cuando nació la idea de crear la Fundación Jóvenes M.V. (Misioneros Voluntarios) y desarrollar proyectos que combinaran el emprendimiento con el servicio a los demás.

La visión de HIRE es crear lugares donde las personas desplazadas puedan encontrar refugio temporal, capacitación, trabajo digno, alimentación, apoyo espiritual y una oportunidad real para reconstruir sus vidas.

Sin embargo, proyectos como este requieren recursos importantes para hacerse realidad.

Por esa razón nació Reto 7.

Reto 7 es una experiencia que combina naturaleza, aprendizaje, bienestar y desarrollo personal mientras las personas conocen destinos extraordinarios, comenzando por Costa Rica.

Su propósito es doble: ayudar a las personas a mejorar su calidad de vida y generar los recursos necesarios para impulsar proyectos sociales y humanitarios como HIRE.

Hoy mi misión consiste en unir los dos talentos que Dios puso en mis manos: la comunicación y el talento empresarial.

Creo firmemente que el talento empresarial puede convertirse en una herramienta para transformar vidas, crear oportunidades y llevar esperanza a quienes más la necesitan.

Mi propósito es seguir construyendo proyectos que inspiren a las personas a descubrir su potencial, aprender nuevas habilidades y soñar con un futuro mejor.

Porque cuando el emprendimiento se pone al servicio de los demás, no solo se generan ingresos; también se generan oportunidades, comunidades y transformación.

Descubre. Aprende. Sueña.

 

José V. Arias
Empresario Misionero
Creador del programa Reto 7 – Terapia Vacacional
Presidente de la Fundación Jóvenes M.V.

(Misioneros Voluntarios)  www.voluntariosmisioneros.org
Impulsor de HIRE – Hogares Industriales para Refugiados

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